¿Cómo mejorar nuestras habilidades personales y gestionar positivamente las situaciones cotidianas?

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A continuación, les hablaremos de las claves básicas para mejorar nuestras habilidades personales y poder gestionar de manera positiva las distintas situaciones cotidianas que se nos presentan en nuestro día a día.

Trabaja en positivo

Es el concepto clave que acompaña todas las temáticas del artículo. Llegamos a la conclusión que esta es la mejor, o quizás la única manera para afrontar las distintas situaciones, buenas y malas que se dan en la vida y en las relaciones laborales.

Cuando vivimos y trabajamos en positivo:

– Cuando sabemos que es lo que nos afecta, el que nos genera malestar interno,
– Cuando sabemos interpretar lo que nos sucede.
– Cuando paramos y pensamos como nos sentimos ante un hecho y como lo interpretamos, nos va a facilitar a estar mejor con uno mismo
– Cuando desarrollamos nuestras habilidades y competencias personales: buscar situaciones de ganar-ganar
– Cuando estoy centrado en que el cambio está en un mismo

Cuando no vivimos y trabajamos en positivo:

– Cuando desconocemos aquello que nos provoca mal estar
– Cuando desconocemos el proceso de cómo interpretamos los hechos: percepción y emoción. Por qué tengo una emoción y no tengo otra (existen 40 emociones, también están las básicas: ira, alegría, rabia, tristeza, etc.)
– Cuando me empeño en cambiar a los demás

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Proactividad y Reactividad

Somos responsables de nuestras propias decisiones. Delante de una situación podemos escoger cuál va a ser nuestra acción.

Cuando actuamos proactivamente:

– Asumimos el pleno control de nuestra conducta vital de manera activa.
– Implica que tomamos iniciativas en el desarrollo de acciones creativas y audaces haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias de la vida
– Asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan, decidir en cada momento el que queremos hacer y como lo haremos.

Cuando actuamos reactivamente:

– Nos vemos afectados por las circunstáncias, las condiciones, el ambiente social…
– Solo nos sentimos bien, si el entorno está bien
– Centramos los esfuerzos en los defectos de otras personas, en los problemas del medio y en circunstancias sobre las que no tienen ningún control

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Centrarse en aquello que podemos

Debemos diferenciar y potenciar aquello en lo que SI podemos influir para evitarnos malestares innecesarios.

Centrarse en aquello que podemos depende de:

– Actuar en el círculo de la influencia: es el círculo donde reside lo que si podemos hacer
– Actuar en el SER (lo que somos), más que en el TENER (lo que tenemos): “yo puedo ser más colaborador, facilitador…”
– Coordinar-se uno mismo a través del “ciclo de coordinación de accione”:
– Escuchar de forma activa: no suponer, juzgar, etc.
– Dar y recibir feed-back
– Reconocer
– Organizarse y vivir: identifica y disminuye los ladrones del tiempo: propios y externos.
– Generar ideas para hacer más grande el círculo de la influéncia

Centrarse en aquello que no podemos ocurre cuando:

– Actuamos en el círculo de la preocupación
– Tenemos pensamientos rumiantes y rutinarios
– Quejas constantes en las que no podemos incidir
– Malgastamos el tiempo

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Relaciones positivas

Una vez podamos gestionar proactivamente nuestras emociones, necesitamos conseguir relaciones positivas.

Para ello debemos aprender, cómo relacionarnos con las distintas personas que nos podemos encontrar. Conocer los elementos que rompen las relaciones y los que las fomentan, personas tóxicas y personas de confianza…

Cómo configurar relaciones positivas para evitar las negativas
Orientarnos a:

Cómo pedimos:
– Ser concretos, establecer términos, cómo y qué
– ¿Esperamos que se den cuenta y sino acumulamos resentimiento

Cómo ofrecemos
– ¿Nos consideramos una oferta de valor?
– Siempre estamos a disposición?
– Nos ofrecemos para evitar…?

Cómo decimos SI y NO
– En que estamos comprometidos cuando decimos SI/NO: con nuestros valores o en el: “soy el mejor”
-Cómo se regula el incumplimiento.

Cómo escuchamos
-¿Para dar nuestra solución y acabar rápido?
-¿Por nuestros mapas mentales o entendiendo al otro?
– En base al pasado
-En base al futuro

Cómo damos feed-back?
– Saber ajustar expectativas
-¿Nos lo guardamos o le damos lo que es suyo?
-Reconocer para hacer crecer, no para ser protagonista.

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Mindfulness

Debemos centrarnos en una actuación concreta hacia las relaciones personales. Dedicando completa atención, respeto y siendo capaces de buscar el equilibrio delante de situaciones estresantes y/o exigentes.

Se quiere estar tan conectado con todo, que nos hemos olvidado de conectar con nosotros mismos

Entrenar la actitud mindfulness (Conciencia plena de lo que hacemos)

Necesitaremos reservar entre 5 y 20 minutos al día de entrenamiento y empezar por ejemplo con estos dos ejercicios que se pueden repetir cuántas veces se quiera y incluso introducir todas aquellas variaciones que nos vengan en mente. Lo importante es practicar.

Ejercicio 1: Respira
1. En primer lugar, adoptar una postura de descanso.
2. En segundo lugar, respirar profundamente gracias a una absorción moderada de aire y su consiguiente y posterior exhalación.
3. En tercer lugar, dejar que el organismo supere el acto de respirar profundamente para acariciar, muy brevemente, los pensamientos a los cuales se renuncia.
4. En cuarto lugar, tomar nota que el acto de respirar fue interrumpido por algún pensamiento para volver lo antes posible al proceso respiratorio. Basta con repetir durante diez minutos cada día
5. Último paso: acepta nuevos pensamientos

Ejercicio 2: Pintar un mandala
Carl Jung, el gran psiquiatra suizo, no dudaba a afirmar que “la práctica del *mandala” es la única terapia que se puede hacer solamente”.